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CUÁNDO SE PUEDE DESPEDIR A UN EMPLEADO QUE NO FICHA

21 Oct, 2019

Si existe consentimiento entre trabajador y empresa, no hay obligación de fichar al entrar y salir, pero sí de un control horario por otras vías.

 

 

Una ingeniera fue despedida por su empresa, dedicada a prestar servicios medioambientales y de limpieza en instalaciones deportivas y recreativas de varios municipios de Asturias, Cantabria y León. En la carta de despido se exponía, entre otros motivos, que no fichaba al entrar y salir de la oficina como el resto de sus compañeros. Ahora, el juzgado de lo social de Avilés declara que el despido es improcedente y obliga a la empresa a readmitir a la empleada o a indemnizarla con 76.325 euros.

 

¿Qué razones han visto los jueces para fallar a favor de la mujer? En primer lugar, el consentimiento tácito entre la compañía y la empleada para no registrar la jornada. Su trabajo le requería estar fuera de la oficina la mayor parte del tiempo por ser la responsable de las contratas con los ayuntamientos de varios municipios, obligándole a desplazarse de un sitio a otro. Por tanto, «se le permitía implícitamente no fichar», aclara el dictamen del juzgado. Si había tolerancia, el hecho de no fichar no puede ser sancionable, «menos aún con la trascendencia del despido».

 

No obstante, este consentimiento entre ambas partes no exime de la obligación de registrar la jornada, como marca el nuevo decreto ley sobre el control horario, en vigor desde mayo. Este registro puede realizarse de varias maneras -por ejemplo, por sistemas telemáticos- que no impliquen necesariamente tener que acudir a la oficina.

 
 

En armonía con Europa

El control de la jornada laboral, en vigor desde mayo, está generando revuelo en las compañías sobre las formas de aplicarlo. Una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea establecía la obligatoriedad de ese control para todos los estados, que debían definir los requisitos según las particularidades de cada sector. El alto tribunal respondía a una petición prejudicial de la Audiencia Nacional española, que solicitó interpretar dos artículos del estatuto de los trabajadores relativos a la jornada laboral porque podían incumplir las normas comunitarias al «dejar en manos de empresarios los descansos semanales y diarios».

 
 

Fuente:  Expansión